martes, 7 de julio de 2015

Defendiendo el Estado Social de Derecho


Cuando se comenzaron a registrar los records de velocidad en la carrera de 1000 metros en 1865 Richard Webster logró una velocidad de 4:36.5 minutos. En 1999 Hicham El Guerrouj logró una marca de 3:43.13 minutos y nadie le ha podido superar desde entonces. La competitividad se desarrolla con trabajo constante y dedicado, es un proceso muy complejo en el que van quedando rezagados muchos competidores que pretendieron ganar y no lo lograron.

Nuestra Institucionalidad no ha entrenado nunca, nunca ha tenido la necesidad, nunca nadie se lo ha exigido. Su sistema circulatorio está lleno de colesterol del malo por las razones que sean (aceptemos la tesis de que en forma deliberada fue convertida en un obeso mórbido con intencionalidad… no quiero discutir ese punto).

Lo que pretendo que analicemos con calma es si nos conviene todavía pretender el desarrollo de una Costa Rica más solidaria, equitativa y justa mediante nuestra Institucionalidad actual (inclusive agregando más Institucionalidad). ¡Esto porque no puedo estar más de acuerdo en la necesidad de una Costa Rica más solidaria, equitativa y justa!, lo que me preocupa la estrategia que queremos aplicar.
Quiero explicar por qué creo que tenemos que migrar hacia un modelo mixto de operación mediante el cual complementemos el Estado con la Empresa Privada. Si no lo hacemos así vamos a terminar con un país solidario, equitativo y justo demasiado ineficiente, demasiado caro y no nos va a alcanzar el dinero para el bienestar que queremos para la población.

Existe entonces para efectos de nuestro análisis el Estado Empresario, el Estado de Bienestar y la Empresa Privada. Esta última vive en un mundo salvaje que solo le permite sobrevivir a las que entrenan, a las que logran descubrir cómo mantenerse competitivas. ¿Será posible que alguien crea que nuestro Estado Empresario puede alguna vez, con algunas reformas y con algunos nombramientos de la mejor gente, llegar a ser tan eficiente como la Empresa Privada?

Comprendo la sensación de nostalgia que experimentan algunos porque el siglo pasado nuestro Estado Empresario hizo obra maravillosa y solidaria y existen personas que creen que se puede volver a esa época; sin embargo, aunque eliminemos el colesterol y la obesidad mórbida, existe una razón fundamental porque la cual el límite superior de eficiencia del Estado Empresario está determinado por el nivel de riesgo que se puede asumir en su proceso de toma de decisiones, y este tiene que ser el mínimo posible.

El Estado Empresario tiene dueño, somos todos los costarricenses, es nuestro patrimonio y por eso se le exige, se le obliga por ley, a no arriesgar el patrimonio. Y este hecho básico, este material genético, no le permite competir hoy. En el siglo pasado sí podía competir porque todas las organizaciones estaban apenas iniciando un proceso de aprendizaje respecto a la competitividad, comenzando a entrenar. Pero la realidad actual ya se encargó de separar y distinguir claramente el tipo de organizaciones que puede aspirar a competir y el tipo de organizaciones que no puede. Si la organización tiene algo (la estructura patrimonial) que le limita la cantidad de riesgo que puede asumir, no puede competir con las que viven permanentemente en riesgo y se entrenan para sobrevivirlo como materia de vida o muerte.

Tenemos un ejemplo que nos puede ilustrar muy bien esta realidad: el fideicomiso para construir la carretera de San Ramón. ¿Por qué se está demorando?, esencialmente es por el riesgo. La Banca Estatal no corre riesgo, necesita tener pruebas irrefutables de que el negocio es rentable. Necesita estudios minuciosos, análisis de factibilidad, diseños, especificaciones técnicas… todo lo necesario para garantizar la rentabilidad. Y no lo hacen porque tienen aversión al riesgo, no, lo hacen porque la ley se los exige. Una empresa privada aplica su experiencia, su conocimiento sobre el negocio, hace números sin exigir tanto nivel de detalle y asume el riesgo (o no lo asume). Pero su decisión es más rápida. Todas las decisiones son más rápidas. Puede decidir hacer el proyecto simplemente porque le conviene, por estrategia, aunque no sea rentable.

El Estado Empresario hoy día no puede competir con la Empresa Privada por más que se revise el Procedimiento de Contratación Administrativa. Los dueños de su patrimonio no le podemos permitir que asuma mayores riesgos. Pero eso no significa que no podemos avanzar hacia una Costa Rica más solidaria, equitativa y más justa, pero obviamente, avanzar con mayor eficiencia, es un imperativo. Es cuestión de asignarle al Estado de Bienestar el rol de regular y controlar a la empresa privada que prestaría servicios. No podemos seguir soñando con el Estado Empresario, funcionó bien y le podemos reconocer toda la gloria que merece pero “la defensa de nuestra Institucionalidad” no es lo que el país nos demanda, lo que nos exige en forma perentoria es que rediseñemos nuestra Institucionalidad. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario